El Papa Francisco abandonó este domingo el hospital Gemelli tras 38 días de internamiento por una neumonía doble que puso en riesgo su vida en dos ocasiones. Aunque aún requiere asistencia respiratoria, su mejoría permite un cauteloso optimismo sobre su recuperación.
La emotiva reaparición
Con voz débil pero mirada luminosa, el Papa Francisco se asomó este domingo al balcón del Hospital Gemelli ante 3.000 fieles que coreaban “¡Francisco, te queremos!”. En un gesto típico de su estilo cercano, destacó entre la multitud a Carmela, una mujer de 72 años que llevaba rosas amarillas: “¡Es buena!”, exclamó con una sonrisa, provocando lágrimas de emoción.
El Pontífice, de 88 años, agradeció con un “Gracias a todos” susurrado -secuela temporal de los tratamientos respiratorios- antes de partir hacia Santa María la Mayor para depositar flores ante el icono de Maria Salus Populi Romani, como es tradición tras sus hospitalizaciones.
El parte médico
- Diagnóstico: Neumonía bilateral complicada (hospitalizado desde el 14/02)
- Tratamiento: Oxígeno de alto flujo (ya discontinuado por las noches)
- Secuelas actuales:
- Voz debilitada por irritación de vías respiratorias
- Movilidad reducida (utilizó vehículo con ventanillas cerradas)
- Pronóstico: 2 semanas adicionales de terapia respiratoria ambulatoria
“Siempre mantuvo lucidez y participó en decisiones”, confirmó el Dr. Alfieri, su médico tratante.
Francisco regresa al Vaticano: Un líder espiritual que transforma la fragilidad en fortaleza
El Fiat 500L blanco llevó de vuelta a casa a un hombre frágil pero a un gigante espiritual. Quizás Dios permitió este susto para recordarnos que los santos no son de mármol, sino de carne quebradiza… como la nuestra. ¡Bienvenido, Francisco! Seguiremos tus pasos -y tus pausas para respirar-.

Cómo apoyar al Papa
- Oración colectiva: Como hicieron los fieles con la Cruz del Jubileo frente al Gemelli.
- Emular su compromiso: Siguiendo su llamado a la paz y atención a los enfermos.
- Valorar la sabiduridad: Aprender de líderes que, como Francisco, transforman límites físicos en fuerza moral.




